ACERCA DE MI
Mi nombre es Luis Jireh Gómez Sors, nací el 30 de julio de 2006 en la hermosa ciudad de Cancún, Quintana Roo, México. Mis padres, Yhoni Luis Gómez de la Cruz y Amelia Sors Negrete, son docentes adventistas. Gracias a su vocación, desde pequeño aprendí el valor de la educación y la dedicación. A los cuatro años de edad, la familia creció con la llegada de mi hermano menor, Leví Josías Gómez Sors, un compañero de vida que ha sido parte fundamental de mi historia. Más adelante, por razones laborales, dejamos Cancún y nos mudamos a Cozumel, Quintana Roo, una bella isla que considero mi verdadero hogar.






Desde temprana edad, descubrí mi gusto por el hablar en público. Comencé a participar en concursos de oratoria desde quinto grado de primaria, y a los 13 años, logré un importante logro: ganar un concurso de oratoria a nivel municipio. Este triunfo me permitió vivir una experiencia única, al desempeñarme como presidente municipal por un día, algo que siempre recordaré con orgullo. Además de mi amor por hablarle a muchas personas, siempre he tenido una profunda conexión con el agua. Nadar, hacer snorkel y bucear son actividades que me apasionan. Recuerdo con especial cariño mi primera experiencia de buceo, a los 13 o 14 años, una vivencia inolvidable que desearía repetir una y otra vez.
Soy una persona sociable por naturaleza; me encanta hacer amigos y asumir nuevos retos. Esta característica me acompañó cuando decidí comenzar mis estudios universitarios. Actualmente curso la carrera de Ingeniería Industrial en la Universidad de Montemorelos, en Montemorelos, Nuevo León. Desde mi primer día en la universidad, me propuse conocer a tantas personas como fuera posible, construyendo amistades valiosas y coleccionando experiencias significativas.
Durante este segundo año, tuve la oportunidad de participar en una experiencia completamente nueva para mí: un hackathon. Este evento me permitió trabajar en equipo de manera intensiva, conocer cómo distintas personas responden y se desempeñan bajo presión, entendiendo que no todos lo hacemos de la misma manera y adaptarme a ese entorno dinámico. Fue una experiencia muy enriquecedora que fortaleció mis habilidades para colaborar, gestionar recursos y, sobre todo, resolver problemas de forma eficiente.










Hoy, al estar concluyendo mi segundo año universitario, reconozco que mi forma de ver muchas cosas ha cambiado. Sin duda, soy una persona diferente, para bien, lo cual me ha permitido desenvolverme con mayor madurez y seguridad en las distintas áreas de mi vida. Este crecimiento, gracias a Dios, se refleja en mis actividades académicas, espirituales y sociales.
Miro hacia atrás con gratitud por cada momento vivido, por cada amistad forjada y por cada meta alcanzada. Mi historia apenas comienza, y tengo la certeza de que los mejores capítulos aún están por escribirse.





